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Un entendimiento Universal, Natural y Poderoso

¿QUÉ SON LOS TRES PRINCIPIOS?

Digamos que son una metáfora para describir la realidad, para explicarnos en qué consiste esto que llamamos vida. Son el manual de instrucciones para el usuario que, junto con el pan bajo el brazo, nos debían haber entregado al nacer. Si eres de los pocos afortunados que nació con el kit completo, no hace falta que leas más; si eres de los que no tenían ni la más remota idea de cómo funciona esto, sigue leyendo…

MENTE

La Mente Universal es aquella fuerza que gobierna la vida, que mantiene al Universo funcionando de manera perfecta y le da la energía vital a nuestro corazón.

PENSAMIENTO

El pensamiento, es nuestro el don que se nos ha otorgado para crear nuestra experiencia de vida, junto con la consciencia nos permite experimentar la vida.

CONSCIENCIA

La consciencia es nuestra capacidad innata para sentir lo que pensamos, gracias a la consciencia sentimos nuestras emociones, junto con el pensamiento, podemos experimentar la vida.

1ER PRINCIPIO

LA MENTE UNIVERSAL

Existe una inteligencia detrás de todas las cosas. ¿Cómo explicar si no el complejo y exacto orden del Cosmos? ¿La perfección del más minúsculo diseño de la naturaleza, desde la delicada belleza de un copo de nieve a la eficacia genial de nuestra intrincada red de neuronas que (con un aspecto curiosamente similar al de los cuerpos celestes) nos recorre y hace posibles gestas maravillosas que ninguna máquina sería capaz de imitar?

 

Nos enseñaron que el cerebro «fabrica» nuestra inteligencia, pero basta con mirar alrededor para ver que la Inteligencia nos rodea, que flotamos en Ella, que existe una Mente en el origen de todas las cosas, una Sabiduría de la que formamos parte y que puede guiarnos a golpes de intuición través de la vida si confiamos en Ella y nos dejamos llevar.

A esto es a lo que Syd Banks se referirió con el nombre de Mente, con mayúsculas, o Mente Universal, para diferenciarla de la pequeña mente: la mente del ego.

Esa mente, que utilizamos de forma habitual es un mecanismo de defensa cuya función es detectar problemas y centrarse en ellos. A pesar de tener una utilidad innegable, cuando le hacemos demasiado caso nuestras vidas sufren (y se estancan, porque la mente en lugar de señalarnos salidas suele fijarse en los obstáculos…) En definitiva, vivir bajo el mandato de la mente pequeña nos produce una enorme tensión en los hombros y en el alma. Y una sensación de preocupación constante, porque es como vivir pegado a una alarma.

La Mente, por el contrario, más que un mecanismo es una conexión a una Red Infinita de Sabiduría. Una especie de Internet Divino. Vivir dejándose guiar por Ella se traduce en una tendencia a sonreír, silbar y dejarse llevar. Y lo más curioso es que las cosas parecen llevarse a cabo sin esfuerzo (aunque es todo lo contrario: nos volvemos muy activos, nos ocupamos, en lugar de pre-ocuparnos) y aparecen soluciones como «surgidas de la nada».

Sí, quizá esta prodigiosa Mente te suene a eso que algunos llaman Dios. ¿Por qué no? Puedes llamarla como quieras, lo innegable es que está ahí. Que eres, somos, parte de Ella.

2DO PRINCIPIO

EL PENSAMIENTO

«La realidad es una mera ilusión, aunque muy persistente» Einstein.

El Pensamiento es la materia de la que están hechas las cosas; ese polvo de estrellas del que todo, desde una ameba a una aurora boreal, pasando por la pantalla que tienes delante de los ojos y tus ojos mismos, está compuesto. Cuando reducimos a su mínima expresión la materia, nos encontramos con que, más que por partículas sólidas, está formada por ondas de luz e información que vibran y cambian constantemente.

Esto es muy bonito (y cierto), pero ¿qué significa y de qué nos sirve?

Significa que el Pensamiento es creativo. Que creamos y recreamos constantemente el mundo en que vivimos mediante el don maravilloso del pensar.

Lo primero que piensa uno al oír esto es, ¿Me quieres decir que yo he creado esa puerta? ¿O esa lluvia? ¿O ese problema?

No, te quiero decir que tienes una forma única de ver esa puerta, de fijarte en unas cosas y pasar por alto otras. Que la puerta que tú ves no tiene nada que ver con la que yo veo. La mente no es una cámara, es un pincel. Y con tus pensamientos vas pintando el mundo en el que vives.

Quizá lo de la puerta no parezca tener mucha importancia, pero fíjate en una cosa: no solo vemos puertas diferentes, sino que, más extraordinario aún, a veces no las vemos, y están ahí, delante de nuestras narices.

En ocasiones es muy importante ver una puerta, una salida, una oportunidad. Y lo curioso es que nuestro pensamiento influye de tal manera en lo que vemos que nos puede convencer de que no hay ninguna.

Cualquiera que haya buscado unas gafas llevándolas puestas sabe de lo que estoy hablando (y quizá sin llegar a esos extremos también lo sepa…).

En último término para lo que nos puede servir conocer este principio es para darnos cuenta de que nuestros pensamientos no reflejan la realidad, sino que proyectan, como en la pantalla de un cine, la película que estamos viviendo por dentro. Y a veces, sobre todo cuando no nos gusta la película, es muy útil saber que es solo eso, una película; que no tenemos que creernos todo lo que pasa por nuestra cabeza, que somos libres para vivir de otra manera menos dolorosa más acorde con la Alegría, la Fuerza y el Brillo de nuestro verdadero Ser.

3ER PRINCIPIO

LA CONSCIENCIA

Retrocede conmigo un par de siglos, imagínate a unos niños delante de una pantalla, que bien podría ser la pared blanca de un dormitorio, y este curioso artilugio, la linterna mágica, proyectando imágenes sobre ella. Los niños gritan alborozados, algunos se asustan, otros se levantan ¡quieren tocar las imágenes! Tan reales les parecen que se olvidan de que no están ahí, en la pared, sino que surgen del proyector.

 

A nosotros nos sucede algo parecido. Lo que vemos en el mundo es una proyección de nuestros Pensamientos. La energía que pone en marcha ese proyector, la misma Luz que atraviesa nuestros pensamientos, es la Mente. Pero con estos dos principios, Mente y Pensamiento, las imágenes que vemos solo serían eso, algo que no tiene nada que ver con nosotros. Nubes atravesando el cielo. Hace falta algo más, algo que cree la Magia que nos permita identificarnos con esas imágenes, olvidarnos totalmente del proyector y vivirlas intensamente. Esa es la función de la Consciencia, hacernos sentir lo que pensamos.

Un buen ejemplo es eso que llamamos enamoramiento. Lo puedes ver en las películas y, por tanto, en tu vida. Como cualquier otro trastorno tiene sus síntomas. Síntomas que incluyen hormigueo y calor en el estómago cuando piensas en esa persona. Tendencia irresistible a sonreír, silbar y cantar cancioncillas alegres. De repente es como si el mundo estuviera recién salido del horno, todo te parece nuevo, fascinante, te llaman la atención cosas que antes te traían sin cuidado, el cielo, la lluvia, las bicicletas, las fruterías, los niños… Sin embargo, pasan unos meses, o unos años, y acordarte de esa persona, te provoca una incómoda sensación de frío, una incapacidad para sonreír en las fotos familiares, tendencia a fulminar con la mirada a los que silban o cantan cancioncillas alegres. Te has caído de golpe y porrazo del anuncio de Coca Cola.

Algunos le llaman a esto, volver a la realidad, pero no es cierto. Lo que estás viendo ahora no es más que otra proyección en la pared. El siguiente video de YouTube…

En este mundo eres tú el único responsable de tus sentimientos. El responsable de colorear tu vida y vivir en un mundo alegre o sombrío. Sean cuales sean tus circunstancias. Esa libertad no te la puede arrebatar nadie. Tú eres la linterna mágica. ¡Brilla con todas tus fuerzas!

Estamos a un pensamiento de cambiar nuestra vida.

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