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JEAN PIERRE ALVAREZ

TE CUENTO UN POCO DE MI

En la actualidad trabajo como Coach de Transformación, Capacitador, Storyteller, Empresario y Consultor, soy el Co-Fundador de «Sin Límites Latinoamérica».

Como muchas personas, estudié mucho para tener la vida que me dijeron que sería la mejor, estudié la carrera de Ingeniería Pesquera, diplomaturas en Dirección Internacional en Ventas y Administración de Empresas, cursos de excel empresarial, talleres de emprendimiento, etc. hasta que me di cuenta que no servía de nada crecer en lo laboral y profesional, sino crecías como persona; lo cual me llevó nuevamente a estudiar mucho sobre crecimiento personal y prepararme como Coach.

Todo este camino me llevó a reencontrarme, pero aún sentía que me faltaba algo, no me sentía completo, siempre sentí que ser dependiente no era lo que realmente deseaba, además mi espíritu emprendedor me llevaba a realizar muchos proyectos, pero que finalmente no ejecutaba o dejaba a medias; esto causó en mi una gran frustración y mucha autocrítica.

Despúes de 6 años de trabajo, muchos estudios adicionales, llegar a desconfiar de mi capacidad y considerando el emprendimiento como algo utópico e inalcanzable, fue cuando encontré el fantástico entendimiento de «Los Tres Principíos»

Este entendimiento me llevó a comprender la experiencia humana y a escuchar mi voz interior, esa voz interior que habita en que cada una de las personas y que siempre nos lleva a buen puerto. Renuncié a mi trabajo, cree una empresa de e-commerce y fundé Sin Límites Latinoamérica, la primera empresa del Perú que está impactando vidas compartiendo este fantástico entendimiento.

He impartido charlas, conversatorios al aire libre y talleres en las ciudades de Arequipa y Lima en el Perú. Comparto el entendimiento de «Los Tres Principios» con clientes particulares, emprendedores, equipos de ventas y empresas.

Me considera un amante de la vida y del crecimiento personal, tengo mucho por agradecer y mucho para dar.

QUIERO COMPARTIR CONTIGO COMO EL COACHING CAMBIO MI VIDA

Primero me gustaría compartir una breve pero muy significativa historia de mi niñez…

Cuando tenía aproximadamente 7 u 8 años, acompañaba a mi papá todos los días a su puesto en un concurrida calle del centro de la capital de Lima donde vendía prendas de vestir. Aún ahora cuando cuento esta historia siento muchas sensaciones como si lo estuviera viviendo.

Un día promediando las 6 de la tarde me encontraba al frente del puesto de mi papá en un puesto que vendía televisores, me encontraba de cunclillas viendo algún programa de televisión, nunca me alejaba del puesto de mi papá, pues muchas veces me repitió que no me alejara. En ese momento un niño de aproximadamente 12 o 13 años se acercó a mi y se puso a ver televisión conmigo, me hablo amigablemente y después me mostró una moneda y me propuso comprar un juguete y yo me entusiasme y comencé a caminar con el, caminamos muchas cuadras preguntando de tienda en tienda que juguete nos alcanzaría con el poco dinero que el niño tenía, en ese momento yo no sabía mucho sobre el dinero, ni tampoco de las calles y mucho menos de la mala intención o algo parecido, simplemente era un niño sin pensamientos demás, que se deja llevar y vive sin juzgar.

De pronto ya se había hecho de noche y no habíamos comprado el juguete, recuerdo que hasta tuvimos que pasar por un pequeño puente improvisado con tabla para cruzar una pista que estaban asfaltando con un aplanadora, caminamos un poco más y ya sin más tiendas donde preguntar por el anhelado juguete el niño me dijo: «Aquí no vamos a encontrar el juguete hay que ir a otro sitio», en ese momento se detuvo un bus de color azul con blanco, el niño me dijo «vamos», camino hacia el bus y yo detrás de el, subió y yo me proponía a hacer lo mismo, sin saber cual sería el destino, a donde iríamos o quien era el niño, simplemente actuaba, quería el juguete y como un niño no pensaba nada más… Por mi pequeño tamaño, subí un pie con gran dificultad y cuando me disponía a subir el otro pie para embarcarme a un lugar sin rumbo sentí algo que jamas olvidaré, una sensación indescriptible, una fuerza interior, una voz, no se como llamarlo pero de forma inmediata y sin peros de por medio baje el pie di media vuelta y me eche a correr, no pensaba nada solo corría, recuerdo que pase corriendo por el cemento fresco de la pista que asfaltaban dejando mis huellas en ella y sin importar que la aplanadora por ahí hacia su trabajo mientras escuchaba un grito del niño diciéndome que no me vaya y alguna persona gritándome por malograr el cemento fresco.

Por mi cabeza no pasaba nada o por lo menos no lo recuerdo, corrí muchas cuadras sin rumbo alguno hasta que llegue a una esquina donde vi a un policía y me acerque a el mientras estallaba en lagrimas, en ese momento solo le dije que me había perdido y no dejaba de llorar, el policía me preguntaba por mi papá pero no tenía ni la más mínima idea de donde estaría, solo le dije que vendía ropa en un puesto de por ahí y el policía me dijo que todo estaría bien y lo encontraríamos, me compro algún dulce y me llevo a la zona comercial donde caminamos puesto por puesto buscando a mi papá, hasta que después de un largo tiempo lo encontramos y todo paso.

Esta historia siempre me ha acompañado de manera muy clara en mi mente, siempre me trajo muchas emociones y siempre estuve agradecido con Dios porque de no haber corrido ese día, quizás mi vida hubiera sido distinta. Soy una persona creyente, en algún momento quizá le atribuía este hecho a la suerte, pero después caí en cuenta que quizás Dios me ayudó esa vez, no entendía como eso puede ser posible, PERO HOY LO ENTIENDO.

Esta historia e imágenes que tantas veces vinieron a mi mente hoy cobran sentido… Al ver que mi novia empezó a estudiar el Coaching (tradicional) y por insistencia suya tuve la oportunidad de recibir sesiones de Coaching, a su vez lleve un diplomado donde me enseñaron un poco mas de Coaching de equipos y despertaron en mi un gran interés. Empecé a estudiar MOOCs de España en Coaching, empecé a ver videos, asistir a charlas y opté por estudiar neurocoaching por dos motivos, porque tenía una vocación inmensa por ayudar a otros a superarse y porque deseaba de todo corazón emprender una vida sin ataduras cumpliendo mis sueños.

En este camino del coaching (tradicional), seguía en mi trabajo dependiente, preparando a la par un proyecto personal mientras que mi novia ya se dedicaba al Coaching uno a uno, siempre que la veía deseaba algún día hacer algo así y ayudar a personas pero no me atrevía y sentía que no estaba preparado, me castigaba mucho internamente por no avanzar más con mi proyecto, por seguir siendo dependiente de mi trabajo y por aún no poder ejercer y ni siquiera terminar el Coaching, además la relación de pareja no iba bien a pesar de que los dos eramos «Coaches» y aún guardaba resentimiento con mi mamá (esa es otra realización jeje).

En ese momento mi novia, empezó a comportarse diferente y la relación empezó a mejorar por ella y me explicaba que estaba estudiando un nuevo entendimiento que era fantástico y me sugería que yo también lo estudie. Como en la primera ocasión del Coaching tradicional, me opuse y cuando me contaba, le decía que era lo mismo, hasta que un buen día cuando nos sentamos a elaborar un taller que haríamos en una empresa, no pudimos coincidir en ninguna técnica y termine discutiendo con ella diciéndole que no podíamos trabajar juntos. Esa noche antes de dormir me llevé muchas cosas que ella me dijo y me causó curiosidad, en ese momento decidí abrirme y explorar este entendimiento, empecé a escuchar audios y ver videos y me bastó escuchar tres audios de este entendimiento nuevo para tener una gran realización…

Hace más de un año pensaba renunciar a mi trabajo y dedicarme a construir mis sueños con mis emprendimientos, pero pensaba mucho, tenía un gran ruido mental, «si renuncias de que vas a vivir, y si te va mal, y si no funciona, y que vas a hacer sin plata, etc». De pronto un día que escuche el audio de nuestra perspectiva, algo sentí y de nuevo era esta sensación inexplicable que había sentido de niño, esa voz que en ese entonces me dijo que corra y hoy me decía que renuncie, en ese momento sin poner peros y sin más ruido mental solo cogí mi celular y le escribí por whatsapp a mi jefa que por favor conversáramos al día siguiente pues iba a renunciar. En ese momento me sentí tranquilo y ya no sentía más ese peso en mi espalda ni el ruido en mi mente, efectivamente al día siguiente renuncié y hoy tengo mi tienda online de productos saludables, hemos creado con mi novia una hermosa empresa de crecimiento personal donde llevaremos los tres principios a todo el Perú y Latinoamérica y cuento clientes.

No paso mucho, mientras conversaba con alguien como me atreví a renunciar por mis sueños, para entender, pero no como se entiende que 2+2=4, sino para entender desde el corazón, que: AQUELLA VOZ QUE ME HABLO DE NIÑO PARA QUE CORRA Y LA CUAL NO REFUTE CON RUIDO MENTAL NI JUICIOS O CREENCIAS ES LA MISMA VOZ QUE HOY ME HABLO PARA QUE VAYA DETRÁS DE LO QUE ME HACE FELIZ, es ese pensamiento nuevo que aflora de tu ser, es esa sabiduría infinita que se comunica contigo por el canal del pensamiento, pero que solo la podemos escuchar sin ruido mental… El sol siempre está ahí, solo hay que esperar que las nubes se muevan.

Hoy estoy viviendo mi vida y no mis miedos (pensamientos) y quiero compartir este magnifico entendimiento con el Mundo.

Gracias por leerme,

Con cariño 🙂

Jean Pierre Alvarez Ballesteros

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