DIANA SADOWSKI TORRES

TE CUENTO UN POCO DE MI

En la actualidad trabajo como Coach de Transformación, Capacitadora, Consultora y Empresaria. Soy la Co-Fundadora de «Sin Límites Latinoamérica».

Me gradué como Ingeniera de Alimentos, estudié una especialización en Calidad, una diplomatura en Negocios Internacionales, un Programa Internacional de Coaching y muchos cursos sobre diferentes temas. Toda mi vida estudié muchas cosas y no tanto porque ame el estudio, sino porque siempre estuve en la búsqueda de saber qué era para mí.

Estudié una carrera que no escogí por vocación, la ejercí por 4 años, pero no me sentía a gusto con ella, realmente sentía que esa carrera y ese trabajo no eran para mí. La búsqueda por lograr mi bienestar mental, emocional y físico me llevaron a encontrarme con el coaching (y con éste entendimiento) y mi determinación, compromiso, apertura y vocación de servicio, me llevaron a transformar en poco tiempo no solo mi vida, sino la vida de otras personas.

Luego de tanta búsqueda, por fin cuando llegué al coaching supe que era esto a lo que quería dedicarme el resto de mi vida

Estoy inmensamente agradecida con Dios y con la vida por la gran oportunidad que me ha dado para conocer éste entendimiento a tan temprana edad y por permitirme ser contribución para otros.

Así que desde hace un tiempo decidí dedicarme a impartir éste entendimiento mediante sesiones de coaching personales, sesiones de coaching grupales, charlas, conversatorios al aire libre, talleres y programas de coaching al público en general y en empresas.

Este entendimiento me ha permitido descubrir y entender tantas cosas sobre mi y sobre la vida, que me han transformado tanto, que no podía quedarme con ésta verdad solo para mí, tenía que compartirla.

QUIERO COMPARTIR CONTIGO COMO EL COACHING CAMBIO MI VIDA

Toda mi vida me sentí una persona depresiva, negativa, pesimista, amargada, con «mala suerte», siempre me creí una persona fallada, incompleta, que necesitaba reparación, que estaba predestinada a ser una persona marcada de por vida porque mi padre tenía una adicción, porque mi madre pasó más tiempo trabajando que en casa, porque había experimentado mucha violencia en casa, porque había pasado una infancia con mucha escasez económica y porque a mis cortos 15 años mi madre enfermó de cáncer y a los meses falleció…

Desde muy pequeñita solía contarle a mis amiguitas todo lo que pasaba en casa, adopté esa » mala costumbre» hasta ya grande, yo había entendido que las heridas que se habían formado desde niña, con cada nueva circunstancia se agrandaban más y más y estaba segura que serían de por vida, y ¿cómo no sería cierto si cada vez que hablaba de esto sentía claramente cómo se abrían en mi pecho?, vivía culpando al resto de lo que «yo era» y de lo que a mí me pasaba, ¡me victimizaba todo el tiempo!, esa era otra de mis «malas costumbres», solía contar y recordar siempre las circunstancias más desagradables y multiplicaba su impacto tanto en mi mente como cuando las relataba, en todas las historias yo era la víctima por supuesto, para mí esa fue la única realidad siempre…

Con éste entendimiento pude entender que nada de esto era cierto, nunca existieron heridas como tal, nunca estuve fallada ni incompleta, las personas de mi entorno nunca me hicieron daño, ellas no son culpables de nada ni son malas personas, nunca fui víctima de las circunstancias ni de las personas; ni el que mi papá tuviera esa adicción, ni el que mi mamá muriera cuando yo era tan joven, ni el que hayamos pasado por escasez económica, ni nada de lo que pude haber vivido en mi infancia o adolescencia originarían que yo me quede marcada de por vida…wouu vivía en una gran mentira que yo solita me había creado en mi mente, yo había creado una película super dramática y terrorífica con mi vida y tomaba la decisión de literalmente TODOS LOS DIAS sentarme a verla, el producto era que salía de esa sala de cine súper deprimida, culpando a todos, con muchas inseguridades sobre mi misma y sobre lo que me deparaba el futuro, segura de las horribles consecuencias que todo lo que había vivido me traerían en mi vida futura (trabajo, parejas, hijos, vida profesional,etc.)…

A mis 16 años tomé la decisión de estudiar una carrera que no era de mi agrado y le echaba la culpa de esto a que mi mamá había fallecido unos meses antes y no había quedado de otra, ella era la que mantenía el hogar y no podía darme el lujo de postular a otra universidad si ya habían gastado en pagarme una preparatoria para esa carrera, siempre había sido muy dedicada a mis estudios pese a que muy poco de lo que estudié en mi vida me gustó jaja, me costaba mucho los números y las letras pero pese a ello con muchoooo esfuerzo siempre lograba salir adelante en mis notas…claro que siempre me sentí muy bruta con respecto a los demás y siempre sentí que tendría que esforzarme por el resto de la vida para poder seguir saliendo adelante tanto en los estudios como en el trabajo, así me creí que era la vida, que se requería de mucho esfuerzo y mucho sacrificio si quería conseguir cosas y por eso desde muy niña lo hice así…claro que en mi mente siempre estuvo la premisa de que había algo muy mal en mí porque siempre ví que yo me esforzaba más que los demás y muchas veces ni los llegaba a alcanzar..

Terminé una carrera de 5 años con muchísimo esfuerzo en 6 años y medio..salí a trabajar y al año y medio comencé a detestar mi trabajo..nuevamente aquí veía la gran diferencia entre yo y los demás, «los demás eran mejores que yo», a mi me costaba mucho hacer bien lo que los demás hacían bien…me repetía constantemente que todo era culpa de «lo fallada que yo estaba» por todo lo que había vivido antes, comencé a estudiar otras cosas para ver si «algo era para mí», siempre mantuve esa esperanza pero nada lograba llenarme, nada lograba motivarme, no me sentía buena para nada, ahora mi nueva «mala costumbre» era esa, repetirme constantemente lo inútil que era, lo mala profesional que era, lo bruta que era, lo poco habilidosa, lo poco talentosa que era, lo incapaz que era, siempre estaba segura desde antes de intentar las cosas de que todo me saldría mal, que lo arruinaría todo…el repetirme constantemente todo esto me hacía sentir tan mal que llegué a sentir que mi vida no tenía sentido, llegó un momento en mi vida en que comencé a hacerme daño a mí misma, me golpeaba, me exponía al peligro, no me hacía respetar, en fin tantas cosas que incluso me hicieron llegar a odiarme a mi misma y a mi vida, al punto de llegar a pedirle a Dios muchas veces que por favor me llevara, pues no quería vivir más…

Un día por insistencia de amigos y enamorado, empecé a buscar ayuda…fui a psicólogos, terapias, ví muchos vídeos de auto ayuda (porque no me gusta mucho leer) y nada, nada me ayudaba a sentirme mejor…buscaba mantener mi tiempo ocupada siempre porque sentía que esto ayudaba en algo, así que paraba mucho tiempo con mi enamorado, me metía a estudiar cursos, salía con amigas, me iba muchas horas a las tiendas, me iba a bailar, me iba de viaje…en fin hacía todo lo que podía para mantenerme ocupada y fuera de casa pero nada hacía efecto permanente, todo era temporal.

En cierto momento llegué a ser tan improductiva en mi trabajo que ya me estaba dando vergüenza seguir ahí, pasaba más tiempo en el baño llorando que en la oficina trabajando, así que decidí renunciar a mi trabajo y tomarme un tiempo

para mi «recuperación» y para descubrir «eso único en lo que yo era buena» jaja; en esa época tenía ya muy harto a mi enamorado, el cual tenía 7 años escuchándome constantemente quejarme una y otra vez de lo horrible que era mi vida y lo fallada e incapaz que era yo, así que decidí buscar un tipo de ayuda diferente y me fui a un psiquiatra, cuando el psiquiatra me dijo que lo que yo tenía se llamaba depresión crónica, que eso era una enfermedad que se curaba con pastillas y que la única forma de poder llevar una vida «normal» era estando medicada todo el día, primero me sentí peor que cuando llegué, luego lloré mucho (como era mi costumbre) y luego de ello decidí que no estaba dispuesta a poner mi poder en pastillas, así que decidí buscar una forma diferente de ayuda y fue así como buscando en internet, llegué al mundo del coaching, entonces entendí que siempre estuve buscando en toda la casa esa cadenita que siempre estuvo colgada en mi pecho, buscaba fuera de mí algo que siempre estuvo y estará dentro de mí… buscaba que algo o alguien me solucione algo que yo solita una y otra vez me provocaba: mi malestar, logre entender gracias a éste entendimiento que todo mi sufrimiento me lo provocaba yo misma por los hábitos de pensamiento que me había acostumbrado a tener.

inicialmente conocí el Coaching con PNL, con éste coaching había logrado sentirme mucho mejor de lo que me sentía antes, había logrado salir de la depresión sin pastillas, había logrado «subir mi autoestima», como yo decía antes jaja, había logrado «tolerar» a mi familia jaja, realmente ahora me da mucha risa y es que ahora lo veo todo tan distinto, en fín lo que comencé a notar con el tiempo es que había necesitado de muchos coaches y mucho tiempo para lograr esto y que seguiría necesitando aún mucho más, diría que casi me volví dependiente de ellos y de las técnicas y hábitos y más y más herramientas que me ayuden a sentirme bien, sentía que definitivamente yo era un ser así como muy dañado pues porque ni con tantos coaches, ni con tanto estudio había logrado «arreglarme» del todo jajaja… apenas tuve mi primer contacto con éste maravilloso entendimiento (Coaching basado en los 3 Principios de la experiencia humana) algo cambio en mí, he tenido miles de cambios pero el primero recuerdo que fue el dejar de juzgarme tanto por cómo hacía mi vida, por lo que quería y no quería hacer, me criticaba constantemente por lo indisciplinada que era con mis nuevos proyectos que había decidido emprender desde que dejé mi anterior trabajo y me di cuenta que cuanto menos me juzgaba más disciplinada me volvía jajaj, logré dejar de ser tan impulsiva, logré comenzar a aceptarme y amarme como soy, logré comenzar a tener mucha más compasión de mi misma y de los demás, logré mejorar mis relaciones con el resto, soltar las culpas, miedos, ansiedad, estrés, logré entender que nadie me hace cosas, me las hago yo sola, logré soltar los «deberías», logré dejar de creer que la depresión era una característica innata en mí.

Gracias a éste entendimiento pude comprender que no nos trajeron al mundo a sufrir, pude entender que ese ser supremo no ha sido más bueno con unos que con otros, pude entender que ese ser supremo es puro amor, y es que él nos trajo al mundo con un maravilloso regalo «el libre albedrío», el cuál nos permite a todos los seres humanos tener el poder de nuestro sentir y actuar, nos permite decidir a cada momento de nuestra vida el cómo experienciar cada una de esas circunstancias, no importando lo retantes que éstas sean podemos tener nuestro bienestar intacto pese a ellas, con éste proceso entendí que no hay nada que deberíamos hacer diferente, no hay nada que estemos haciendo mal, hacemos a cada momento lo mejor que podemos, somos nosotros los que volvemos la vida en un problema, los problemas no existen, nos los creamos nosotros en nuestra mente al creer que deberíamos ser distintos, al creer que deberíamos tener una mejor relación con alguien o que ya deberíamos estar haciendo o teniendo X o Y cosa en la vida, entendí que los seres humanos actuamos como pensamos y que si no actuamos diferente es porque no lo vemos como alternativa, por ende nada de lo que hacemos lo hacemos con maldad.

Gracias a éste entendimiento pude comprender que mientras menos me preocupe por solucionar algo, mientras menos lo racionalice, mientras menos importancia le dé a un asunto, más rápido llega a mí la solución; de igual forma pude entender que mientras menos me juzgo por no estar siendo de una determinada forma o cuanto menos me juzgo por estar actuando de una determinada manera como quisiera, más rápido logro eso que tanto anhelo, más rápido logró ser esa mujer que anhelo ser y no porque antes no lo haya sido sino porque en ausencia de tanta crítica hacia nosotros mismos es cuando logramos notar por fin a ese ser maravilloso que todos somos en esencia.

En fin tendría muchísimo que compartir con respecto a lo que éste maravilloso entendimiento ha logrado en mí y en mi vida, pero quisiera principalmente resaltar dos áreas de mi vida en las cuales yo siento qué más ha podido ayudarme éste entendimiento y justo fueron esos dos temas en los que ninguna técnica, ni herramienta, ni filosofía ni nada ni nadie pudo ayudarme, y esos temas fueron «la relación con mi pareja» y «la relación con mi papá», al mencionarlos de ésta forma no quiero que se entienda que ahora éstas relaciones son «perfectas», lo que quiero compartir con Uds. hoy es que descubrí que el problema no era que no sean «perfectas», el problema era el creer que no eran «perfectas» y que tenían que ser «perfectas».

¡Este entendimiento me ha cambiado totalmente la vida, me siento inmensamente agradecida con Dios y con la vida por haberme dado la oportunidad de conocerlo y compartirlo!.

Gracias por leerme,

Con amor,

Diana

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